En un mundo donde las personas se mantienen conscientes después de su muerte y hasta el momento de su cremación. Carlitos quiere reconectar con su recién fallecido padre y hablar de los sentimientos que nunca pudo expresar. Fastidiado por su propio funeral, el papá de Carlitos solo quiere que ya se acabe el día. Entre choques de personalidad e interrupciones de la funeraria, su conversación se desvía, presionando a Carlitos sobre sus decisiones de vida, desde sus relaciones hasta sus planes funerales. En un último intento, le habla honestamente a su padre sobre sus miedos, pero este se vuelve a distraer. Rendido, Carlitos se prepara para terminar el día, cuando su padre lo detiene para revisar su traje antes de salir, cuidando de su hijo a su manera. Los dos comparten este momento juntos y Carlitos logra dejarlo con un último agradecimiento. Listo para seguir su camino solo.